En esta época del año nuestros bosques nos regalan, a nosotros y sobre todo a numerosos animales, sus frutos y bayas que servirán de alimento y reservas durante el largo invierno.
Durante el pasado estaban mucho más relacionados con la naturaleza, sabían perfectamente cuales eran los frutos y bayas comestibles, ahora hemos perdido ese contacto intimo con la naturaleza.
Acebo (Ilex aquifolum) fruto tóxico, vital alimento de muchos animales. Actualmente árbol protegido en Galicia.
Símbolo de la Navidad, se le han atribuido poderes mágicos, debemos respetarlo y cuidarlo para que siga cumpliendo su función en nuestros bosques.
Pyracanta o espino de fuego, los frutos se utilizaban para la preparación de mermelada y las semillas como sustitutos del café. Hoy en día se utiliza como planta ornamental.
Serbal (Sorbus aucuparia) también Serbal de cazadores, frutos comestibles pero con un sabor ácido, algo tóxicos en crudo. El vodka en su mezcla lleva frutos del serbal destilados.
Saúco (Sambucos nigra) las cabezas florales se usan en infusión, las bayas son comestibles después de cocinarlas. En gallego, Biaiteiro o Sabugueiro, considerado mágico se pasaban las ramas por los lomos del ganado cuando se consideraba que sufría "mal de ojo"
Moras, sabrosas para numerosas preparaciones culinarias.
Vivir en contacto con la naturaleza es un privilegio. Poder disfrutar de sus sonidos produce calma y relajación.
El maravilloso trinar de los pájaros que nos despiertan con sus cánticos. En el momento de escribir este post, una mañana soleada del primer día de octubre, hago una pausa y escucho embelesada los hermosos trinos en medio del silencio.
Durante todo el verano he disfrutado del sonido que emite un sapo que vive justo debajo de mi ventana, estará a punto de refugiarse para pasar el invierno.
Qué decir de las ranas que viven en el estanque, su croar es extremadamente relajante, máxime si al tiempo oímos el sonido del agua al caer.
Una pareja de águilas voló sobre la casa, emparejándose durante la primavera. Tengo la esperanza de que hayan elegido su hogar en alguno de los árboles próximos a nuestra casa.
Cuando la noche empieza a asomarse, el búho se despereza, su sonido da comienzo y con el las criaturas de la noche en su ciclo de vida.
Tenemos que agudizar nuestros sentidos y mimetizarnos con la naturaleza, solo así entraremos en contacto con el entorno que nos rodea.
Al amanecer, los trinos de los pájaros nos alegran el día.
Pareja de tórtolas enamoradas.
Sapos, benéficos en el huerto.
El agua de las fuentes, relajante sonido.
Las águilas, bellas y vulnerables a venenos y cables electrificados.
El atardecer... inicio de sonidos y vida.
No es habitual ver un búho durante el día, su actividad comienza al anochecer.
La caléndula (Caléndula Officinalis) es una planta cuyas flores tienen propiedades antiinflamatorias y antisepticas. Los usos de la caléndula y sus propiedades, se remontan al Siglo XII Fue utilizada para tratar picaduras de insectos, frotando con sus flores la parte inflamada.
Hoy os muestro como hacer crema de caléndula:
Previamente, hemos tenido los pétalos de caléndula secos, en un bote con aceite de oliva durante cuarenta días. Necesitamos 50gr de cera pura de abeja, para 750gr de aceite.
Colocamos una gasa en el bote para colar las flores maceradas.
Vertemos en un recipiente el aceite. Pesamos la cera.
Una vez esté caliente (no debe hervir) ponemos la cera hasta que se disuelva.
Volcamos en los tarros rápidamente, pues solidifica pronto. Y ya está lista nuestra crema de caléndula. podemos usarla para picaduras, rozaduras, quemaduras leves, crema de manos, tiene múltiples aplicaciones.
El agua es un elemento vital para todas las formas de vida. Sin embargo, la humana es la única que la derrocha... sin pararse a pensar que es un bien escaso.
Cuando en un año de sequía como el actual, comienza a escasear, nos damos cuenta del valor que tiene. Sin agua no habría vida en la tierra, ni animal, ni vegetal.
Al admirar un bosque parémonos, y pensemos que sería de nosotros sin agua... al llegar a casa tomemos conciencia en pequeñas cosas: no dejar correr el grifo, no tirar continuamente de la cisterna, regar con moderación, pequeñas cosas que entre todos contribuyen a paliar el derroche. Pensemos en tantos países que no tienen ni para cubrir sus necesidades básicas. Somos privilegiados y solo lo echamos en falta cuando escasea el preciado líquido.
En casa valoramos y protegemos el arroyo que pasa por nuestra finca.
Sin agua no hay vida.
Si recorremos la Galicia interior, descubriremos numerosos lugares ocultos y olvidados. Asociamos Galicia a sus elementos patrimoniales más reconocidos: La Catedral de Santiago, La Torre de Hércules, etc. Pero tiene numerosos rincones secretos en el más recóndito paisaje rural. lugares que parecen detenidos en el tiempo, olvidados y abandonados, testigos de la vida de nuestros antepasados, como esperando volver al tiempo presente. Lejos del bullicio y la aglomeración, pasear por estos lugares llenos de tranquilidad y belleza, aporta calma a nuestro espíritu.
Puentes de piedra, el paso a los mágicos lugares...
El viejo alcornoque, testigo del paso del tiempo...
Los caballos libres, los únicos habitantes de muchos lugares olvidados.
Los hórreos en todas las casas, desde la más humilde a la más noble.
Casonas que algún día fueron nobles.
El bosque, siempre presente en Galicia.
Aldeas abandonadas en un entorno mágico.