La turberas son espacios naturales de gran importancia. Cumplen múltiples funciones, la más importante es captar grandes cantidades de CO2 por lo que son esenciales en la lucha contra el cambio climático.
Las turberas son ecosistemas que se formaron cuando se retiraron los glaciares. Contienen cerca de un tercio del carbono que se encuentra en el suelo del planeta.
La vegetación se ha acumulado durante miles de años sin descomponerse del todo, en un ambiente húmedo y frío.
El musgo del género Sphagnum es uno de los principales componentes de las turberas. Este, es capaz de absorber grandes cantidades de agua (hasta 20 veces su propio peso en seco) entre sus capacidades se encuentra la prevención de la presencia de hongos y bacterias que, de no ser por la presencia del Sphagnum, comenzarían a descomponer el material vegetal que forma la capa de turba.
Los últimos estudios confirman que las turberas de Galicia se encuentran entre las que presentan una mayor tasa de acumulación de carbono a nivel mundial. Una buena noticia de la que nos sentimos alegres los habitantes de esta tierra.
Estos espacios tan importantes ayudan a la regulación de las descargas de agua desde las montañas hacia los ríos. Son además reservas de biodiversidad, hábitat de batracios, aves e insectos.
El delicado equilibrio entre captar y liberar carbono nos obliga a cuidar y extremar la protección de estos espacios. Nuestro planeta lo agradecerá.
En pleno verano y sin apenas lluvias, las turberas permanecen húmedas.
Espacios llenos de vida en nuestras montañas.
El musgo Sphagnum es esencial en la composición de las turberas.
Nuestro planeta necesita estos espacios para su equilibrio.
Nuestro planeta necesita estos espacios para su supervivencia.
El agua es aquí de gran pureza, perfecta para sus habitantes.
Las turberas de Galicia prestan un gran servicio a la naturaleza.
Las aguas en calma transmiten paz. Permaneciendo en silencio podemos escuchar el susurro del agua, es un sonido que apreciamos si ponemos atención y desconectamos del resto de ruidos que embarullan nuestra mente.
Ese momento de desconexión nos convierte en parte de la naturaleza y permite sentir la paz y la calma que tanto necesitamos en un mundo saturado de tecnología y estrés.
Paisajes de naturaleza que ofrecen calidad de vida.
Aguas puras y limpias.
El sonido suave que produce el agua es relajante.
La calma de la naturaleza es un bien que debemos apreciar y aplicar.
Las hojas se dejan mecer por el agua...
Vivir cerca de ríos con aguas tranquilas y calmadas ayuda a mejorar nuestra salud y bienestar.
Lo primero que hago al despertarme todas las mañanas es asomarme a la ventana.
Abrirla es dejar que la naturaleza entre en casa. Los abedules y robles inician su transformación y reciben su visita diaria: Los pájaros insectivoros desayunan bajo los primeros rayos de sol de la mañana. Es un ritual que se repite todos los días y al que asisto como espectadora silenciosa y admirada.
Sube el telón del mejor escenario, la naturaleza y sus fantásticos actores.
Comienza la función...
El zarcero común es un excelente tenor, en la primera parte de su canto imita a otras especies (gorrión, golondrina, mirlo) la segunda parte es su sonido original.
Observar la naturaleza es la mejor manera de comenzar el dia.
Al terminar el concierto se merece un buen almuerzo.
Al final de la estación veraniega los campos convierten el verde caracteristico en tonos amarillos y tostados, la hierba completa su crecimiento y se seca.
Las fincas segadas cambian el color del paisaje de nuestra tierra. La hierba se comprime y se almacena como forraje para el invierno.
Los animales tienen que alimentarse cuando la lluvia, el frío y la nieve impiden el pastoreo libre. Durante los meses cálidos permanecen libres en los campos.
Las fincas se quedan desnudas, esperando las primeras lluvias del otoño, para mostrar su esplendoroso color verde.
Las vacas felices producen más leche, está comprobado.
Los campos segados cambian el color habitual.
En verano los animales permanecen día y noche en las fincas.
La hierba segada y prensada para el invierno.
También hay un tiempo para el descanso, Con las altas temperaturas buscan el frescor que ofrecen las zonas verdes.
Alpacas de hierba perfectamente prensadas.
Las hojas tiernas de los árboles son apetecibles para esta vaquita.
En nuestro país la montaña y el bosque están unidos al mar en nuestras costas. Tenemos la ventaja de poder elegir o alternar las vacaciones y los momentos de descanso entre el mar y la montaña.
Nos dividimos entre los que son más partidarios del mar y los que preferimos la montaña, pero en realidad amamos por igual la tranquilidad que nos aporta el bosque y la calma que produce el sonido del mar.
Los que viven en zonas costeras no pueden estar mucho tiempo alejados del sonido de las olas y el olor característico del mar. Por otra parte, los que vivimos rodeados de bosque y campo, no superamos estar lejos de verdor y naturaleza. Ese sentimiento en nuestro idioma se denomina "morriña" lo definimos como una sensación de pena y melancolía que se siente al estar lejos de nuestra tierra.
El fondo marino tiene una belleza especial.
La playa queda alejada de las rocas.
Las aguas del oceano Atlántico no son muy cálidas.
Nuestras costas cuentan con extensas playas y pequeñas y recónditas calas.
Las aguas tienen mucha abundancia de fitoplancton, alimento para los abundantes pescados y mariscos, que luego hacen la delicia de nuestros platos.
El mar aporta calma y sosiego.
La belleza de una puesta de sol sobre el mar dificilmente se puede igualar...