El murmullo del agua nos hace recordar nuestra infancia, cuando nos bañábamos en el río de nuestro pueblo. Los juegos a sus orillas eran la felicidad de nuestra niñez.
El canto de un pájaro favorece la concentración y nos transporta hasta aquel recuerdo... el día que encontramos un polluelo caído de su nido, al que ayudamos a levantar el vuelo.
La suave brisa moviendo las hojas, nos lleva hacia aquel otoño... cuando veíamos disfrutar a nuestro perro retozando en la hojarasca, sonreímos recordándolo, ahora sí, ya podemos hacerlo sin llorar.
La nieve absorbe el ruido a nuestro paso y en su silencio, recordamos aquellos inviernos al abrigo de una manta, mientras fuera caían los copos con fuerza, y la abuela nos hablaba de sus propios recuerdos a modo de cuentos "aquellas si que eran nevadas..." solía terminar sus relatos. Relatos que hablaban de lobos y grandes nevadas... nos acurrucábamos calentitos, mientras la noche caía sobre el manto de nieve.
Los pasos sobre la nieve, suenan a niñez y juegos.
Los ríos, evocadores de veranos y vacaciones.
Rescatar a un vulnerable pajarito siempre es gratificante.
Astro y el otoño, siempre en nuestro recuerdo...
Con la nieve volvemos a ser niños y a escuchar los relatos de la abuela...



















