La planta crece siempre formando colonias en hábitats con humedad y en lugares con sombra. Las hendiduras de muros le proporcionan la tierra con el grado de humedad que necesita. A cambio sus raíces cohesionan las piedras, una vez se ha secado permanece bajo tierra, manteniendo sus raíces y contribuyendo al asentamiento del muro donde vive.
Las hojas redondeadas de color verde intenso y de textura carnosa, son comestibles.
El Ombligo de Venus tiene propiedades cicatrizantes. En medicina tradicional se ha usado fresca, para curas de heridas es habitual quitar la piel que recubre la hoja y presionarla contra la herida.
Es una planta muy común en Galicia, las condiciones climáticas la favorecen.
Recuerdo que en mi niñez formaba parte de mis juegos, el menú de mi "cocina" consistia en las hojas en forma de crepes "filloas" en mi idioma y sus flores se convertían en arroz. En esa época no sabía que eran comestibles, ahora despues de probarlas puedo decir que tienen un agradable sabor similar a los berros.
Tener esta planta cerca nos proporciona múltiples beneficios, de ahí la importancia de protegerla y conservarla.
El muro del sendero está cubierto de la planta Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris)
La hendidura del centro nos recuerda nuestro ombligo, de ahí su nombre.
Al extraer la película que la recubre, su pulpa mucilaginosa se convierte en un excelente cicatrizante.
Su flor se convertía en arroz y las hojas apiladas en sabrosas crepes. Recuerdos de niñez...









